No se si el viento se convirtió en perro o el perro devino en ventisca...
Recuerdo la aurora de cuando fuimos dichosos: un fuerte vendaval, despeinando la hierba y su lacia cabellera. Mis otros amigos, corretenado en el prado y mi perro negro azabache, siguiendo mariposas de otros mundos, que sólo él y yo veíamos. Lejanas mariposas de la nostalgia. Un breve instante aquel en el que no existía en ninguna parte del mundo tristeza, dolor, temor ni desconsuelo.
Era la edad feliz del viento perro de las mariposas.
La vida era real, porque estaba desnuda en nuestras caras de niño. Y yo era un chiquillo a veces triste, porque después de llorar, mis lágrimas eran dulces en mis labios —Porque hay una escondida dulzura más allá de esas gotas saladas del mar interior—.
Y el perro veía mariposas que sólo él veía, mientras yo miraba sueños amarillos, que solo yo miraba. El mundo entonces tenía nuestra misma edad, la edad de los planetas... La edad de la inocencia.
Al final no se si el perro soñó a la noche o si la noche soñó al perro, pero los dos eran del color del carbón y de los imposibles.
6.11.2008
6.08.2008
La Frase de Chesterton
'No hay que averiguar si la respuesta corresponde a nuestros tiempos, sino averiguar si corresponde a nuestra pregunta'.
Ortodoxia, Las Paradojas del Cristianismo
G.K. Chesterton
Etiquetas:
Chester quotes,
Cristianismo
6.07.2008
Palabras: valor y poder
Cualquiera de nosotros al leer el Antiguo Testamento se sorprenderá de la multitud de juramentos, pactos y contratos que se hacían 'de palabra'. Es decir, sin necesidad de redactar un documento o un memorial del suceso. En algunas culturas antiguas diferentes a la Judía se eregían Piedras, se sacrificaba un animal o se esparcía sal al jurar y prometer, pero la evidencia demuestra que lo más importante era la palabra. (A los interesados les aconsejo revisar el apéndice de la Abolición del Hombre, de C.S. Lewis).
En el penultimo capítulo de la comunidad del Anillo, leemos:
—Los Hombres de Gondor respetamos la palabra empeñada —Dijo Bóromir a la compañía— mientras cruzaban el Río. Os acompañaré hasta donde acordamos (...) y luego volveré a Minas Tirith, solo, si es que no he ganado un amigo con mi ayuda.
Al pensar en este hecho, no dejo de preguntarme si en la actualidad nuestras palabras han perdido valor, o si en realidad nosotros les hemos despojado del valor que antes tenían. El hombre sabio dice en su Libro que es mejor no prometer que prometer y no cumplir. Aunque creo que es mejor prometer y cumplir.
Al parecer, por toda la evidencia que existe en la Biblia, Dios toma muy en serio la palabra. Según los Teólogos hay dos cosas que Él ha exaltado sobre todas las cosas: Su Nombre y Su palabra. Y es más que seguro que la Inteligencia perfecta y divina recuerda cada una de nuestras palabras, cada una de nuestras promesas y espera que las cumplamos.
Todos en la vida hemos quebrantado promesas y hemos faltado a nuestras palabras. Y tambien hemos sufrido porque otros han hecho lo mismo con nosotros. Las palabras no solo son valiosas, sino que tienen poder. Probervios dice que la muerte y la vida están en poder de la lengua.
Ciertas palabras son mas letales que golpes de espada. Y la ausencia de otras palabras nos puede causar dolor y heridas. Según los poetas ebrios,(XD) el juicio a muerte de un hombre fué para él ''como aquel beso que no dió, como ese 'te quiero' que negó''...
Podemos hacer el bien o el mal, dependiendo de la manera que usemos las palabras. Un texto que ejemplifica ambas cosas —el valor y el poder de las palabras— a la perfección lo encontramos en el diálogo entre el enano Gimli y Elrond el medio Elfo, cuando la compañía está a punto de partir:
—Desleal es aquel que se despide cuando el camino se oscurece —Dijo Gimli
—Quizá —dijo Elrond—, pero no jure que caminará en tinieblas quien no ha visto la caída de la noche.
—Sin embargo, un juramento puede dar fuerzas a un corazón desfalleciente.
—O destruirlo —Dijo Elrond—
Un juramento puede dar fuerzas a un corazón o puede destruirlo. ¡Qué poder tienen las palabras! Alguien cínico podría decir que si las palabras son tan valiosas y poderosas, entonces lo mejor es no hablar, ni prometer. Pero historicamente los grandes hombres que lograron cosas más grandes que lo que podían imaginar fueron hombres de palabra. Fueron tranformados por una verdad que los liberó. Y luego fueron fieles hasta el final, incluso hasta la muerte.
En Historias de Terramar, —En mi opinión personal, la mejor saga de magia que existe— el poder de Sus Magos reside en el conocimiento del Nombre verdadero de las cosas y las criaturas. Un Señor de Dragones es aquel que conoce su lenguaje draconiano, la lengua antigua. Un Maestro del Clima es aquel que puede controlar la tormenta en la mar, pues conoce el nombre de cada palmo, cada región de ese universo de agua.
Si las palabras tienen tal poder, entonces, es menester que administremos ese poder con sabiduría. Dura cosa es prometer algo que no estamos dispuestos a cumplir. Lamentable es decir 'te amo' cuando tu corazón no es lo suficientemente firme para resistir la fiereza de la tormenta, mienstras ésta dura. Cuando digas las palabras del amor, de Dios o del cariño, recuerda que las espinas siempre acompañan a las rosas. No diré no prometas. Sería tan absurdo como decir que no ames porque te expones al dolor.
Dije que las palabras pueden ser como golpes de espadas. Pero hay palabras que pueden sanar. Si las palabras de un simple mortal son tan poderosas, imagina el poder que tienen las palabras del Todopoderoso. ¿Lo Escuchas? Entre el clamor desbordante de muchas voces, entre gritos, ruido, lo puedes escuchar. Si tan solo pones un poco de atención le oirás. Y no te sorprendas si le escuchas susurrar tu nombre.
En el penultimo capítulo de la comunidad del Anillo, leemos:
—Los Hombres de Gondor respetamos la palabra empeñada —Dijo Bóromir a la compañía— mientras cruzaban el Río. Os acompañaré hasta donde acordamos (...) y luego volveré a Minas Tirith, solo, si es que no he ganado un amigo con mi ayuda.
Al pensar en este hecho, no dejo de preguntarme si en la actualidad nuestras palabras han perdido valor, o si en realidad nosotros les hemos despojado del valor que antes tenían. El hombre sabio dice en su Libro que es mejor no prometer que prometer y no cumplir. Aunque creo que es mejor prometer y cumplir.
Al parecer, por toda la evidencia que existe en la Biblia, Dios toma muy en serio la palabra. Según los Teólogos hay dos cosas que Él ha exaltado sobre todas las cosas: Su Nombre y Su palabra. Y es más que seguro que la Inteligencia perfecta y divina recuerda cada una de nuestras palabras, cada una de nuestras promesas y espera que las cumplamos.
Todos en la vida hemos quebrantado promesas y hemos faltado a nuestras palabras. Y tambien hemos sufrido porque otros han hecho lo mismo con nosotros. Las palabras no solo son valiosas, sino que tienen poder. Probervios dice que la muerte y la vida están en poder de la lengua.
Ciertas palabras son mas letales que golpes de espada. Y la ausencia de otras palabras nos puede causar dolor y heridas. Según los poetas ebrios,(XD) el juicio a muerte de un hombre fué para él ''como aquel beso que no dió, como ese 'te quiero' que negó''...
Podemos hacer el bien o el mal, dependiendo de la manera que usemos las palabras. Un texto que ejemplifica ambas cosas —el valor y el poder de las palabras— a la perfección lo encontramos en el diálogo entre el enano Gimli y Elrond el medio Elfo, cuando la compañía está a punto de partir:
—Desleal es aquel que se despide cuando el camino se oscurece —Dijo Gimli
—Quizá —dijo Elrond—, pero no jure que caminará en tinieblas quien no ha visto la caída de la noche.
—Sin embargo, un juramento puede dar fuerzas a un corazón desfalleciente.
—O destruirlo —Dijo Elrond—
Un juramento puede dar fuerzas a un corazón o puede destruirlo. ¡Qué poder tienen las palabras! Alguien cínico podría decir que si las palabras son tan valiosas y poderosas, entonces lo mejor es no hablar, ni prometer. Pero historicamente los grandes hombres que lograron cosas más grandes que lo que podían imaginar fueron hombres de palabra. Fueron tranformados por una verdad que los liberó. Y luego fueron fieles hasta el final, incluso hasta la muerte.
En Historias de Terramar, —En mi opinión personal, la mejor saga de magia que existe— el poder de Sus Magos reside en el conocimiento del Nombre verdadero de las cosas y las criaturas. Un Señor de Dragones es aquel que conoce su lenguaje draconiano, la lengua antigua. Un Maestro del Clima es aquel que puede controlar la tormenta en la mar, pues conoce el nombre de cada palmo, cada región de ese universo de agua.
Si las palabras tienen tal poder, entonces, es menester que administremos ese poder con sabiduría. Dura cosa es prometer algo que no estamos dispuestos a cumplir. Lamentable es decir 'te amo' cuando tu corazón no es lo suficientemente firme para resistir la fiereza de la tormenta, mienstras ésta dura. Cuando digas las palabras del amor, de Dios o del cariño, recuerda que las espinas siempre acompañan a las rosas. No diré no prometas. Sería tan absurdo como decir que no ames porque te expones al dolor.
Dije que las palabras pueden ser como golpes de espadas. Pero hay palabras que pueden sanar. Si las palabras de un simple mortal son tan poderosas, imagina el poder que tienen las palabras del Todopoderoso. ¿Lo Escuchas? Entre el clamor desbordante de muchas voces, entre gritos, ruido, lo puedes escuchar. Si tan solo pones un poco de atención le oirás. Y no te sorprendas si le escuchas susurrar tu nombre.
6.02.2008
El Valor del Individuo
Según Lewis, Para el Cristianismo un individuo posee mas valor que una sociedad entera. Una sociedad durará algunos años, miestras que el hombre lo hará para siempre: la eternidad fue plantada su corazón.
La moral secular se preocupa por los efectos producidos por las acciones de las personas respecto a la sociedad, de cuanto esas acciones benefician o dañan a los demás. La moral Cristiana no solo se preocupa por esos efectos, sino por los efectos que nuestras acciones producen en nuestra armonía con nosotros mismos y con nuestro Creador.
Está mas que probado que los humanos buscamos aprobación de otros. Un niño desea probar su fuerza, que es capaz, que es amado y potegido, que posee valor ante sus padres. Un esposo busca ser admirado y respetado, Una mujer necesita oir que es preciosa, que es amada y que será protegida. Necesita oir que alguien está dispuesto luchar por ella. Necesitamos aprobación, validación. Pero lo que en el fondo necesitamos es saber que tenemos valor y que los demás notan eso.
La búsqueda de validación se ha vuelto una carrera desesperada para muchas personas: Un hombre trabaja en exceso para ganar dinero, adquirir poder y así ser admirado-respetado por otros; Una mujer hace de su belleza el objeto de mayor importancia para sentirse valiosa y anhelada.
Los humanos tendemos a dar poder a las personas para recibir validación, sean nuestros amigos, jefes, padres o nuestra novia. Y con mucha frecuencia estas fuentes de validación nos hacen sentir de dos peñiques.
Encontrar validación no es malo, es necesario. Tan solo necesitamos encontrar esa validación en la fuente correcta. Muchos hombres de la Biblia tuvieron un encuentro personal con el Todopoderoso, quien, a la vez de enconmendarles una misión mas grande que ellos mismos les recordó su nombre y les confirmó su valor. Aún Jesús, antes de comenzar su ministerio público, escucha de Su Padre el día que es Bautizado: 'Este es mi hijo Amado en quien tengo complacencia'. La voz del Padre, nuestro nombre pronunciado por sus labios, nuestro valor, confirmado por Sus palabras.
Saber que para Él somos valiosos le da un sentido increíble a la existencia. Nos conoce por nombre, nos ama y nos tiene esculpidos en la palma de Sus manos.
La moral secular se preocupa por los efectos producidos por las acciones de las personas respecto a la sociedad, de cuanto esas acciones benefician o dañan a los demás. La moral Cristiana no solo se preocupa por esos efectos, sino por los efectos que nuestras acciones producen en nuestra armonía con nosotros mismos y con nuestro Creador.
Está mas que probado que los humanos buscamos aprobación de otros. Un niño desea probar su fuerza, que es capaz, que es amado y potegido, que posee valor ante sus padres. Un esposo busca ser admirado y respetado, Una mujer necesita oir que es preciosa, que es amada y que será protegida. Necesita oir que alguien está dispuesto luchar por ella. Necesitamos aprobación, validación. Pero lo que en el fondo necesitamos es saber que tenemos valor y que los demás notan eso.
La búsqueda de validación se ha vuelto una carrera desesperada para muchas personas: Un hombre trabaja en exceso para ganar dinero, adquirir poder y así ser admirado-respetado por otros; Una mujer hace de su belleza el objeto de mayor importancia para sentirse valiosa y anhelada.
Los humanos tendemos a dar poder a las personas para recibir validación, sean nuestros amigos, jefes, padres o nuestra novia. Y con mucha frecuencia estas fuentes de validación nos hacen sentir de dos peñiques.
Encontrar validación no es malo, es necesario. Tan solo necesitamos encontrar esa validación en la fuente correcta. Muchos hombres de la Biblia tuvieron un encuentro personal con el Todopoderoso, quien, a la vez de enconmendarles una misión mas grande que ellos mismos les recordó su nombre y les confirmó su valor. Aún Jesús, antes de comenzar su ministerio público, escucha de Su Padre el día que es Bautizado: 'Este es mi hijo Amado en quien tengo complacencia'. La voz del Padre, nuestro nombre pronunciado por sus labios, nuestro valor, confirmado por Sus palabras.
Saber que para Él somos valiosos le da un sentido increíble a la existencia. Nos conoce por nombre, nos ama y nos tiene esculpidos en la palma de Sus manos.
6.01.2008
La Frase de Chesterton
'Toda convicción profunda va acompañada de cierta desesperación: es tan enorme la fe que el hacerla andar toma mucho tiempo'
G. K. Cheterton, Ortodoxia
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